Joachim Fest, intelectual e historiador alemán, pone estas palabras en boca de su padre, cuando, tras la Segunda Guerra Mundial, reltaba una historia sobre la época nazi. Su padre había sido un disidente, esto le costó el puesto de trabajo, y en gran medida, el vacío social; sus hijos aguantaron hasta que llegó el momento del alistamiento forzoso en la juventides hitlerianas y uno de ellos, incluso desertó para no tener que servir en el ejército... todo esto lo cuenta en uno de los libros que he leído últimamente: "Yo No, el Rechazo del Nazismo como Actitud Moral"

No soy yo mucho de biografías, ni la historia del siglo XX es mi parte favorita, pero el libro me ha parecido sencillamente genial... empieza muy flojo en el primer capítulo, pero gana ritmo rápidamente... realmente da una imagen muy vívida de la época y no deja títere con cabeza.
El siglo XX ha sido un siglo corto y muy duro, no empieza hasta el 28 de junio de 1914 cuando se asesina en Sarjevo al Archiduque Francisco Fernando y cocluye el 9 de noviembre de 1989 cuando cae el muro de Berlín. Ha albergado guerras como las dos Mundiales (4 y 6 años), la de vietnam (en dos etapas 1945-54 contra Francia, 1958-75 contra EE.UU.), la de Argelia (1954-62), la de Angola (1961-75)...
Sin lugar a dudas, el punto clave de todo este siglo, ha sido la Segunda Guerra Mundial. Si la Primera enterró el mundo multi-polar con que concluyó el siglo XIX, con unas 8 potencias mundiales; la Segunda consagra el mundo bipolar que dura hasta la caída de la Unión Soviética.
El libro resulta curioso, porque Fest, durante toda su vida, ha seguido una política de, (a pesar de culpabilizar a Alemania por haber permitido la conculcación de las libertades de la República de Weimar) explicar que no se podía pedir, una vez instalado el nazismo, que la gente común actase como héroes... lo normal, y lo que habría hecho casi todo el mundo en cualquier país (y en España, eso, sabemos mucho, hemos tenido cuarenta años para darnos cuenta) es lo que pasó... callarse y mientras al que se carguen sea al vecino y no a mí tiro pa'lante... que el miedo es gratis y hay para todo el mundo.
Un ejemplo de esa actitud es la defensa que hizo de Ratzinger cuando fue elegido Papa... Fest argumentó que reprocharle el haber pertenecido a las juventudes hitlerianas era una mezquindad, ya que fue alistado forzosamente (una ley obligó al alistamiento de todos los seminaristas del país) con 16 años... la alternativa era un proceso militar que no era probable que acabase bien.
Una vez leído el libro, tiene gracia... Fest se ha tirado toda su vida justificando la actitud de gente que actuó con cobardía mientras resulta que su familia, por oponerse hasta última hora a las directivas nazis lo pasó francamente mal.
Otro tema escabroso que toca el el Holocausto... deja bien claro, cosa que en Alemania nunca se ha querido reconocer, que en Alemania sabía lo que estaba pasando con los judíos todo aquel que quería saberlo... lo que pasa es que es mucho más cómodo no querer saberlo y mirar para otro lado... todo esto entra en línea con lo que parece, a mi entender, que es el mensaje que quiere transmitir... que hay que dejarse de poner paños calientes con la excusa de que es algo doloroso o peliagudo y afrontar las verdades.
Al final, se despacha a gusto y le pega una cornada (bueno, además del comunismo, al que compara sin ambagajes con el nazismo) a Günter Grass (parece ser que nunca se llevaron bien) y todos sus acólitos. Fest, dice de ellos "Cuando Gunther Grass o alguno de los innumerables autoacusadores manifestaban su sentimiento de vergüenza, en modo alguno querían llamar la atención sobre su propia culpabilidad, más bien sobre los motivos de todos los demás para avergonzarse".
Con meses de diferencia con este libro, se supo, que Grass se había alistado a las SS (cuerpos de élite del ejército)... lo de menos es que fuese voluntario o no, que parece que fue voluntario... lo importante es que siempre lo ocultó y se permitió momentos de cinismo como criticar a Reagan y Kohl porque vistaron un cementerio para honrar a los caídos alemanes en la Segunda Guerra Mundial, arguyendo que entre los enterrados había muertos de la SS... lo dicho cinismo.
En definitiva, que me ha gustado mucho el libro, podrás estar en mayor o menor medida de acuerdo con sus posturas, pero lo cierto es que te hace pensar... por cierto, en los demás idiomas ha mantenido el título original en alemán "Ich Nicht"... evidentemente, los editores sabían que en España es más fácil venderla a alguien El Palacio de Oriente que un libro con un título en otro idioma y lo han traducido.
Os dejo imágenes del centro de Berlín en 1947, escenarios reales de la película "Alemania, año cero". No es recomendable para almas sensibles... es francamente dura.

No soy yo mucho de biografías, ni la historia del siglo XX es mi parte favorita, pero el libro me ha parecido sencillamente genial... empieza muy flojo en el primer capítulo, pero gana ritmo rápidamente... realmente da una imagen muy vívida de la época y no deja títere con cabeza.
El siglo XX ha sido un siglo corto y muy duro, no empieza hasta el 28 de junio de 1914 cuando se asesina en Sarjevo al Archiduque Francisco Fernando y cocluye el 9 de noviembre de 1989 cuando cae el muro de Berlín. Ha albergado guerras como las dos Mundiales (4 y 6 años), la de vietnam (en dos etapas 1945-54 contra Francia, 1958-75 contra EE.UU.), la de Argelia (1954-62), la de Angola (1961-75)...
Sin lugar a dudas, el punto clave de todo este siglo, ha sido la Segunda Guerra Mundial. Si la Primera enterró el mundo multi-polar con que concluyó el siglo XIX, con unas 8 potencias mundiales; la Segunda consagra el mundo bipolar que dura hasta la caída de la Unión Soviética.
El libro resulta curioso, porque Fest, durante toda su vida, ha seguido una política de, (a pesar de culpabilizar a Alemania por haber permitido la conculcación de las libertades de la República de Weimar) explicar que no se podía pedir, una vez instalado el nazismo, que la gente común actase como héroes... lo normal, y lo que habría hecho casi todo el mundo en cualquier país (y en España, eso, sabemos mucho, hemos tenido cuarenta años para darnos cuenta) es lo que pasó... callarse y mientras al que se carguen sea al vecino y no a mí tiro pa'lante... que el miedo es gratis y hay para todo el mundo.
Un ejemplo de esa actitud es la defensa que hizo de Ratzinger cuando fue elegido Papa... Fest argumentó que reprocharle el haber pertenecido a las juventudes hitlerianas era una mezquindad, ya que fue alistado forzosamente (una ley obligó al alistamiento de todos los seminaristas del país) con 16 años... la alternativa era un proceso militar que no era probable que acabase bien.
Una vez leído el libro, tiene gracia... Fest se ha tirado toda su vida justificando la actitud de gente que actuó con cobardía mientras resulta que su familia, por oponerse hasta última hora a las directivas nazis lo pasó francamente mal.
Otro tema escabroso que toca el el Holocausto... deja bien claro, cosa que en Alemania nunca se ha querido reconocer, que en Alemania sabía lo que estaba pasando con los judíos todo aquel que quería saberlo... lo que pasa es que es mucho más cómodo no querer saberlo y mirar para otro lado... todo esto entra en línea con lo que parece, a mi entender, que es el mensaje que quiere transmitir... que hay que dejarse de poner paños calientes con la excusa de que es algo doloroso o peliagudo y afrontar las verdades.
Al final, se despacha a gusto y le pega una cornada (bueno, además del comunismo, al que compara sin ambagajes con el nazismo) a Günter Grass (parece ser que nunca se llevaron bien) y todos sus acólitos. Fest, dice de ellos "Cuando Gunther Grass o alguno de los innumerables autoacusadores manifestaban su sentimiento de vergüenza, en modo alguno querían llamar la atención sobre su propia culpabilidad, más bien sobre los motivos de todos los demás para avergonzarse".
Con meses de diferencia con este libro, se supo, que Grass se había alistado a las SS (cuerpos de élite del ejército)... lo de menos es que fuese voluntario o no, que parece que fue voluntario... lo importante es que siempre lo ocultó y se permitió momentos de cinismo como criticar a Reagan y Kohl porque vistaron un cementerio para honrar a los caídos alemanes en la Segunda Guerra Mundial, arguyendo que entre los enterrados había muertos de la SS... lo dicho cinismo.
En definitiva, que me ha gustado mucho el libro, podrás estar en mayor o menor medida de acuerdo con sus posturas, pero lo cierto es que te hace pensar... por cierto, en los demás idiomas ha mantenido el título original en alemán "Ich Nicht"... evidentemente, los editores sabían que en España es más fácil venderla a alguien El Palacio de Oriente que un libro con un título en otro idioma y lo han traducido.
Os dejo imágenes del centro de Berlín en 1947, escenarios reales de la película "Alemania, año cero". No es recomendable para almas sensibles... es francamente dura.

